Tras la última carta que recibió mi madre del banco decidió poner en alquiler la buhardilla para rebajar gastos y a pesar de trabajar todo el día no llegabamos a fin de mes, mi hermano empezó a trabajar como camarero los fines de semana pero sin dejar de estudiar y yo puse un anuncio en un periodico para dar clases particulares en casa pero las dos personas interesadas se dieron la vuelta al ver a "Wheels"; no me dieron tiempo a explicar que mis conocimientos estaban en mi cabeza y no en mis piernas.
Al día siguiente llegaba la prueba para la elección del inquilino, al tercero yo ya estaba cansada y me fui a mi cuarto, todas eran personas maniaticas de la limpieza y que me miraban con compasión, la última chica me dijo que podíamos ser buenas amigas con un tono tan hipócrita que me contuve para no vomitar.
Después de unas horas mi madre tocó dos veces y se asomó a la puerta:
- Qué! Ya has encontrado a alguien que sea capaz de no mirar si hay polvo, que pague lo suficiente y no quiera ser amiga mia?
Giré la cabeza y ya estaba la puerta abierta y el nuevo inquilino me estaba mirando pero su mirada no me compadecía si no que era diferente y a la vez triste, aunque sonreía porque el comentario le habría parecido gracioso.
Pero lo mejor fue cuando habló:
- No soy maniatico de la limpieza, pagaré lo convenido y no sólo soy amigo de los que quieren. Te parece bien?
Tenía ganas de salir corriendo pero me tragué mis palabras y le conteste.
- Lo siento, no sabía que estabas.....perdona.....si todo bien. Bienvenido.
-Gracias, ha sido un placer conocerte. Subiré mis cosas.
-Gracias, igualmente.
Cerró la puerta y se fue, mi madre y yo nos empezamos a reir y hacía mucho tiempo desde la última vez.
Desayunando a la mañana siguiente noté que mi hermano le observaba con cierto interés hasta que le preguntó:
- ¿Que estudias?
-Estoy estudiando Bellas Artes, para ser pintor, algun día os enseñaré mis cuadros.
La verdad es que tenía aspecto de serlo, o por lo menos de trabajar en algo relacionado con el arte, parecía unos años mayor que yo pero su rostro mostraba más juventud, igual unos 5 años. Era alto y parecía que hacía deporte porque no se le veía nada de grasa y sus manos eran grandes pero suaves. Su pelo estaba alborotado con unos pocos rizos castaños que bailaban en su frente. Sus ojos eran verdes y tenía una mirada penetrante que te llegaba pareciendo leer tu memoria por lo que apartaba la vista para que no entrara en la mía. Su sonrisa contagiosa te hacía sonreir a ti también, era muy atractivo pero había algo que no me gustaba, como si estuviera escondiendo algo.
Su voz era como una canción que nunca te cansas de escuchar , aquel día me volvieron a entrar ganas de cantar pero no lo hacía desde el accidente y me resultaba doloroso, eché de menos a los chicos del grupo y sobre todo a las gemelas. ¿ Donde estarían?
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