Desde que me enfade con ellas no he vuelto a saber nada, mi madre me dice que les llame pero no puedo, algo en mi interior me lo impide. Ya no soy la misma.
Hace años hubiera ido corriendo a su casa para buscarlas, nos daríamos abrazos y acabaríamos en el garaje de su tío inventandonos alguna otra canción de reconciliación. Eramos las "Nightmares", pesadillas en inglés y todo porque cuando íbamos a visitar al tío nos decía que parecíamos una pesadilla, por lo que nos bautizó con ese nombre y a raiz de aquello formamos el grupo.
Primero avisamos a la gente de la escuela de música y Omar y Lucas se apuntaron sin pensarlo dos veces, Omar empezó a ensayar con la batería y Lucas se puso a practicar con el bajo.
Paula "la rubia" tocaba la guitarra, llevaba aprendiendo solfeo desde los ocho años y Ana "la morena", asi las distinguíamos a las gemelas, cantaba conmigo o nos sorprendía con las notas de su organo al que le tenía enorme aprecio.
Aquellos años fueron los mejores pero después de la tragedia les dí de lado, cuando venían a casa no les quería ver, les echaba también la culpa que por el concierto me había pasado aquello , tras una dura pelea se alejaron y no regresaron aunque hubo un tiempo en que me llamaban pero estaba encerrada en mi misma y no escuchaba a nadie, pero ahora me doy cuenta que las necesitaba y siento su perdida.
A la tarde me volví a concentrar en mi ventana pero en mi mente también estaba Dani ,mi nuevo inquilino, ¿que estaría haciendo en la buhardilla?, un toque en la puerta me despertó.
- ¿Sí? Mamá no quiero nada, estoy bien.
- Hola, no soy tu madre
- Ah! Hola, ¿necesitas algo? La cena es mas tarde pero si quieres puedes ponerte algo para picar.
- No, quería compañía, a veces los artistas queremos estar con gente.
-Yo siempre estoy aquí, como veras no puedo moverme mucho.
- Tienes una habitación muy bonita y muy grande.
-Si, la necesito porque "Wheels" ocupa mucho espacio.
-¿"Wheels"? ¿Vive alguien más aquí?
-No, es mi silla de ruedas, yo la llamo así.
De repente empezó a hacer giros y a bailar mientras yo le miraba sorprendida.
-Esta habitación es como una pista de baile.
-Sí, es que era otro apartamento, ibamos a ampliar la casa pero después del accidente.......
Me quedé en silencio, le iba a contar lo del accidente y era un extraño, pero este desconocido me daba seguridad.
-¿Estas bien? Siento lo del accidente tu madre me lo ha contado.
- Pues tu no eres nadie para preguntar, ni te importa la vida de los demás asi que vete de aquí!.
Se quedo mirandome pero parecía una mirada furiosa más que de compasión, nadie me había mirado antes así.
- Bueno. Adios.
Cuando la habitación se encontró vacía deseé que volviera pero sólo aparecieron de nuevo las lágrimas del dolor y el recuerdo.
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